«Lo que se tenga que saber se sabrá cuando lleguemos a España»

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Una vez que los pescadores españoles fueron liberados, el Partido Popular, a través de Gustavo de Arístegui, pidió ayer a la vicepresidenta primera, María Teresa Fernández de la Vega, que aclare «quién pagó el rescate», porque «le dimos al Gobierno un margen de maniobra necesario, pero no un cheque en blanco». Lo cierto es que el Ejecutivo sigue sin aclarar el precio de la libertad de los tripulantes del «Playa de Bakio» —en la imagen, escoltado ayer por la patrullera española— y se limita a subrayar que la liberación fue fruto de una «gestión diplomática sensata, prudente y responsable».
«Estábamos a su merced, apuntados con metralletas, en tensión permanente. Si no les obedecías en el acto, te hacían el gesto de cortarte el cuello». Con matices, ese es el mensaje que ayer, el día después de la liberación, transmitió la tripulación del atunero «Playa de Bakio» a sus familiares. Fue el día de las conversaciones más pausadas y el cruce de ánimos, con las comunicaciones aún muy restringidas (sólo un teléfono) dado que los secuestradores cortaron la línea telefónica del buque. Los aparatos electrónicos, los móviles y los objetos de más valor desaparecieron con los piratas, pero algunos arramblaron incluso con las mantas y las sábanas. Saqueo en estado puro, pese a que el dinero del rescate ya estaba supuestamente depositado a buen recaudo. Nadie desde el Gobierno ni la armadora ha confirmado este pago, cifrado en 1,2 millones de dólares por fuentes oficiales somalíes. Los tripulantes, agotados, se despacharon con un lacónico «lo que se tenga que saber, se sabrá a su debido tiempo, cuando lleguemos a España». Sus familias aseguran que desconocen si ha habido dinero o no. Ni lo niegan ni lo afirman. Eso es lo último que les preocupa.
Mari Carmen, esposa de Ángel Fernández, contramaestre del barco, natural de Bayona (Pontevedra), expresa de forma gráfica cómo están los ánimos: «Lo tienen encima, eso no hay quien se lo quite. Necesitarán ayuda cuando lleguen. Los 30 años que lleva en el mar no sirven ante algo así». Asegura a ABC con voz calmada que su marido también lo está, «ahora sí», pero le nota un cansancio infinito. Y no sólo ella. Marián, la hija del patrón Amadeo Álvarez, también de Bayona, habla de la fatiga de su padre. Dice que le ha notado el ánimo muy bajo «para como es él. Emocionalmente deben haber sufrido mucho». Brenda, hija de Cándido Senra, vecino de Amadeo y Ángel, confirma el estado general de los 26 tripulantes.
Hay que imaginar, como en cualquier secuestro, que negocien con tu vida a cambio de dinero; hay que imaginar que uno está en la otra punta del mundo, en el mar, a merced de unos individuos a los que a duras penas entiendes, a los que se les transparentan los huesos y no sabes como van a reaccionar. «Necesitarán apoyo psicológico; es lo normal», adelantan los allegados. Físicamente el cautiverio no les ha hecho mella, tal y como certificó ayer un médico de la fragata «Méndez Núñez» que les examinó tras la liberación, informa Efe.
Para Ignacio Abal, primer oficial del pesquero, el momento más crítico fue cuando los secuestradores estaban a punto de huir, junto con el asalto inicial. A la espera de que cayera el sol y tras seis días bajo el mando de los corsarios, los marineros creyeron que la fragata española podía atacar para cortar el paso a los piratas.
El «Playa de Bakio» navega rumbo a las islas Seychelles, protegido por la fragata «Méndez Núñez». Allí desembarcarán sus marineros y serán relevados por otra tripulación que ya ha preparado el armador, la empresa vasca Pevasa. Al contramaestre, por ejemplo, le quedaban dos meses aún de pesca en el Índico y tres años para jubilarse. Ahora en su casa quieren que se lo plantee. «Cada vez que coge el avión el alma está en vilo, pero nunca había pasado nada importante», cuenta su mujer, cerrando los ojos ante la imagen de unas ametralladoras apuntando a su marido. Al patrón le toca ya retirarse y en su casa dan por seguro que después de la traumática experiencia lo hará.
El atunero tiene previsto llegar a la ciudad de Victoria en la noche del martes al miércoles y, ese mismo día, un avión trasladará a la tripulación a España. A recogerlos irá el secretario general del Mar, Juan Carlos Martín Fragueiro, en nombre del Gobierno. Se estudia también enviar a la embajadora española en Etiopía, María del Carmen de la Peña, que tiene la representación diplomática en Seychelles.
Ayuda internacional
Mientras los secuestrados vuelven a casa, se esperan por un lado los resultados de las gestiones de los servicios de información que siguen trabajando en la zona, según explicó la vicepresidenta De la Vega y, por otro, las eventuales acciones judiciales que se puedan emprender, dado que la Audiencia Nacional es competente para investigar este delito de piratería cometido en un buque de bandera española. El Gobierno tiene ante sí durante las próximas semanas el impulso de las iniciativas anunciadas para que Naciones Unidas se implique en los asaltos de los piratas del mar. Estados Unidos y Francia han hecho lo propio. Fuentes diplomáticas resaltaron ayer que EE.UU. aportó a España información sobre los movimientos del buque y de los corsarios y ofreció aprovisionamiento a los medios aéreos y marítimos desplegados.
28/04/2008 12:01 Autor: casty. #.

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