Las autoridades helvéticas han bloqueado en diferentes bancos de ese país tres millones de euros (unos 4,8 millones de francos suizos) que supuestamente pertenecen a ETA. Así lo revelaron ayer fuentes de la Fiscalía federal. Nunca hasta ahora se había realizado una operación de estas características contra el «entramado económico» de la banda. Ahora, las investigaciones se dirigen a determinar si las cantidades embargadas proceden de la extorsión a empresarios españoles, lo que tendría relación con la red desmantelada en 2006 en el bar Faisán, operación desarrollada durante la tregua de ETA en la que fueron detenidos varios miembros de la banda y el dirigente del PNV Gorka Aguirre. En este golpe se produjo el denominado «chivatazo policial», asunto que está en manos de Baltasar Garzón.
La portavoz del Ministerio Público de la Confederación helvética, Jeannette Balmer, afirmó ayer que la Fiscalía de su país mantenía abiertas dos investigaciones sobre supuestos fondos de ETA en bancos suizos. Las indagaciones comenzaron en julio de 2006 cuando varias entidades bancarias de Suiza alertaron de la posibilidad de que ETA estuviera blanqueando dinero a través de cuentas. Cuatro meses después, en octubre, el país helvético pidió a España que se hiciera cargo del asunto. Se trata de un procedimiento habitual que se sigue cuando el dinero no procede de Suiza. Ello confirmaría que los fondos descubiertos en las entidades bancarias suizas tienen como punto de partida España.
La portavoz del Ministerio Público agregó que la investigación está paralizada desde octubre de 2006, en espera de que España adopte una decisión definitiva sobre el asunto. Durante este tiempo, según la portavoz Jeannette Balmer, los «fondos han permanecido bloqueados».
Balmer dijo desconocer si esta investigación está relacionada con los supuestos fondos de ETA bloqueados en el Principado de Liechtenstein. Esta investigación se abrió en el otoño de 2006 a raíz de la operación contra el «impuesto revolucionario» realizada en el bar Faisán, situado en el barrio fronterizo de Behobia. El jefe de este entramado, Joseba Imanol Elosúa, fue detenido y poco después se descubrió que junto a varios miembros de su familia había constituido una fundación en Liechtenstein que podría haber servido para lavar dinero procedente de la extorsión a empresarios.
El portavoz de la Fiscalía de Liechtenstein, Robert Wallner, tras desmentir que en su país se hubieran bloqueado cuentas de ETA, sí reconoció que «un ciudadano español», en referencia a Elosúa, había abierto una fundación. En este sentido, reconoció que «se efectuaron movimientos sospechosos a través de una cuenta bancaria suiza de esta fundación» y que «el detenido», es decir, Elosúa era el testaferro de dos fundaciones acreditadas en Suiza con dos y tres millones de euros, respectivamente. Ambas cantidades coinciden con la cifra bloqueada por las autoridades helvéticas.
Este caso se descubre el mismo día que el juez de la Audiencia Nacional Baltasar Garzón procesa a 41 individuos en el sumario de las «herriko tabernas». Uno de ellos es el máximo dirigente de ETA y negociador durante el «proceso», José Antonio Urrutikoetxea, y otro, su «lugarteniente» Jon Salaberria. El magistrado ha dado por concluido el sumario que investiga desde 2002 la financiación de Batasuna, a través de las «herriko tabernas». También ha procesado a Juan Cruz Idígoras, quien, pese haber muerto hace tres años, se encuentra, según el auto, en «libertad». Igualmente, la lista incluye al inspirador del PCTV, José Antonio Egido Sigüenza, que participó en la elaboración de la ponencia de ETA/HB «Oldartzen», que, además de acuñar la expresión «socialización del conflicto», puso en el punto de mira de ETA a los políticos del PSOE y PP.
También están procesados Otegi , Permach, Rufino Etxebarria y Karmelo Landa.

